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Edición 1356
Publicado el: Miércoles, Marzo 28, 2018 - 10:35
Por la causa Rotela, en Baradero

Otro juicio contra el Comisario Javier Benavídez

El sampedrino era jefe de la Policía de Baradero cuando su compañero Gonzalo Kapp asesinó de un disparo en la espalda a Lucas Rotela. Fue imputado en una causa por falsedad ideológica, incumplimiento de sus deberes y encubrimiento, luego de que se comprobara que tardó cinco horas en notificar a Fiscalía sobre lo sucedido. También van a juicio otros dos policías.

La fatal madrugada del 12 de febrero de 2011 en la que fue asesinado en Baradero el joven Lucas Rotela estuvo signada por una secuencia de irregularidades que salieron a la luz horas después de cometido el hecho y que, con el correr del tiempo, comenzaron a aclararse hasta llegar al juicio con testimonios claros y contundentes.

Al crimen del adolescente le siguieron sucesos que involucraron a quienes esa noche debían tomar medidas pero, en lugar de actuar, habrían pretendido sacar ventajas.

A la par de la investigación que encabezó el Fiscal Marcelo Manso y que llevó a la cárcel al policía Gonzalo Kapp por el asesinato del joven, se abrió otra causa por falsedad ideológica, incumplimiento de los deberes de funcionario público y encubrimiento.

Policías al banquillo

Los imputados son los policías Raúl Franzoia, quien era en ese momento Jefe de la Policía Comunal de Baradero; el comisario sampedrino Javier Benavídez, que estaba a cargo de la Comisaría de la vecina ciudad; y el oficial de Servicio Mario Pío, que es el que debía registrar en actas todo lo que sucedió esa noche.

El juicio oral y público ya tiene fecha y se desarrollará el próximo 28 de abril ante el Tribunal Criminal Oral N° 1 de San Nicolás, desde las 8.00 de la mañana.

El Fiscal Hernán Granda tuvo a su cargo la causa. Adelantó que pedirá una condena de cumplimiento efectivo para los acusados y que espera que esté “más cerca del máximo que del mínimo”.

Gatillo fácil y encubrimiento

Aquella jornada, cuando los reclamos de parte de la familia de Lucas Rotela crecieron contra el accionar policial, el Fiscal Marcelo Manso advirtió que había sido convocado varias horas después de que sucediera el hecho.

Lo más grave fue que se pudo corroborar que se habían alterado las actas. A Manso, el comisario Franzoia lo llamó a las 08.27 y el asesinato se produjo alrededor de las 4.00 de la madrugada.  A ello se sumó lo expresado por los policías de la comisaría, quienes sostuvieron que habían avisado al titular de la UF 5 alrededor de las 5.00

La situación de los policías Benavídez, Franzoia y Pío es sumamente complicada porque el propio Kapp, durante el juicio que lo llevó a ser condenado con prisión perpetua, declaró que cuando llegó a la Comisaría y le contó a las autoridades lo que había sucedido le dijeron que “no diga nada”, que tenían que decir que pasó otra cosa, que había visto a Rotela con un arma y entonces, como vio el arma, le tiró. Nada de eso era cierto.

Esas irregularidades demoraron todo: la preservación de la escena del crimen, la intervención de Policía Científica y todas las pericias que se deberían haber producido no bien se conoció el hecho. Estaba claro que el objetivo de los policías era otro. 

Errores que matan

Prácticamente a la par del octavo aniversario del gatillo fácil contra Lucas Rotela, la Justicia fijó fecha para el juicio contra los policías y pondrá en evidencia las grandes falencias que aún hoy persisten en la fuerza.

En el caso no sólo se puso en tela de juicio la irresponsabilidad de los funcionarios policiales que pretendieron ocultar lo sucedido, sino también que, desde el comienzo, todo estuvo mal: el policía Gonzalo Kapp no sólo le disparó a un joven indefenso que se asustó porque temía que le sacaran la moto en una plaza sino que utilizó para dispararle un arma que no debería haber tenido proyectiles de plomo sino postas de goma.

El hecho se produjo un sábado por la noche cuando el joven se encontraba en la Plaza Colón junto a dos amigos. Al arribar el móvil policial, se llevaban una moto de tiro. Allí fue cuando Kapp se bajó del patrullero con la escopeta en sus manos, apuntó directamente contra Rotela y comenzó a disparar.

Uno de los disparos impactó en el cuerpo de la víctima, quien siguió corriendo, alcanzó a llegar a su casa y hasta pudo decirle a su padre que había sido la policía quien lo había herido.
Lucas Rotela fue trasladado al Hospital Lino Piñeiro, pero ya era tarde. Minutos después, falleció.

La Justicia castigó al policía Gonzalo Kapp con la mayor de las penas. En marzo de 2013 fue hallado culpable y condenado a prisión perpetua.

El comisario del banquillo

Javier Benavídez ya tuvo el dedo acusador de la Justicia en su contra. En 2016 fue condenado en primera instancia por un Tribunal que lo halló culpable de pedir coimas a vecinos de un barrio para reforzar la seguridad.

Para el Tribunal quedó comprobado que Benavídez recibió dinero y que además puso como “refuerzo” a un hermano, quien no era ni fue policía pese a que lucía un uniforme y hasta iba en patrulleros de la comisaría.

Benavídez apeló la sentencia y, en diálogo con La Opinión, sostuvo en ese momento que la denuncia en su contra la hizo “un expolicía” con el que tuvo “algunos problemas”.

Contó que como los vecinos no podían pagar horas adicionales de la policía, él ofreció a su hermano, “que estaba sin laburo”, para que hiciera rondas como agente de seguridad privado, por lo que cobraba un dinero “en negro”. Luego, el hermano del comisario dejó ese trabajo y cayó preso por robo calificado.

La Cámara Departamental, que es la que resolvió por tratarse de un delito correccional, confirmó la condena a un año y dos meses de prisión en suspenso, más la pena de inhabilitación especial perpetua para el ejercicio de cargos públicos por el delito de cohecho pasivo, lo que lo dejó afuera de la Policía Bonaerense.

EDICION IMPRESA #1378
Miércoles 29 Agosto 2018

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