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Publicado el: Sábado, Abril 21, 2018 - 15:51

La crónica policial semanal de "El Cebita"

El #Cebita es el pseudónimo del autor de las crónicas semanales de La Opinión en su edición papel. Desde el miércoles comenzaron a circular sus historias en todos los rincones de la ciudad. Desde un "traqueteo" en un hotel alojamiento a los borrachos que manejan vehículos y "se llevan puestos" semáforos y columnas, forman parte del relato que con especial mirada tendrán en cada ejemplar un capítulo. La columna completa.

Edidión #1360

-Por "El Cebita"

Como si a la policía no le sobraran problemas, el ranking semanal de noticias lo encabezan dos funcionarios de la Policía Local de Baradero que eligieron un reconocido motel de la Ruta 9, en jurisdicción de Río Tala, para disfrutar de una jornada de placer. Al parecer la parejita, de unos 25 años cada uno, se encontraba intimando cuando en pleno “traqueteo” la mujer tuvo una crisis. La situación se tornó incontrolable para el joven, quien dejó encerrada a su compañera y fue en busca de ayuda. Desde la conserjería del “telo” alertaron a una patrulla policial que minutos después arribó al lugar para poner orden. La velada acabó en la dependencia policial de nuestra ciudad, donde se labraron las actas correspondientes debido al “despelote” que los agentes originaron.

Lejos de querer interiorizarse sobre los programas disponibles para capacitarse, un delincuente eligió ingresar a la Dirección de Cultura pero por la ventana. El desconocido rompió el vidrio de uno de los ventanales que da a la calle Salta y tras revolver gran parte de la dependencia, cajones y estanterías, se llevó un proyector recientemente adquirido y una notebook que, si es por lo que en esa dependencia sucede a diario, mucha información no tendría.

Y hablando de cultura, esa misma mañana, dos alumnas de la Escuela Secundaria 12 protagonizaron un violento incidente dentro del establecimiento. “Las chicas” cuentan con 14 años cada una y al parecer la agresora tiene a mal traer a varias compañeras más. El hecho fue de tal magnitud que se convocó a la policía y una de las alumnas terminó en la guardia del Hospital Emilio Ruffa por las lesiones sufridas.

En este segmento también hay lugar para la “cultura alcohólica” y si no que lo explique un joven de 25 años que en la madrugada del domingo se llevó puesto el semáforo de Rómulo Naón y San Martín. El vehículo, un Gol Trend de color gris, dio de lleno contra el poste. “El pibe estaba re mamado”, dijo un vecino, y el alcoholímetro de los inspectores de tránsito no falla: 1,61gl de alcohol en sangre.

Esa misma noche otro joven de 21 años que circulaba a bordo de una moto Guerrero Trip 110 se dio un “lindo palo” cuando se llevó puesto un auto marca Fiat que se hallaba estacionado en inmediaciones de 3 de Febrero y Segundo Sombra. La ambulancia del Same se hizo presente en el lugar y trasladó al motociclista a la guardia del Hospital. Allí le diagnosticaron un traumatismo craneal moderado pero además se advirtió que llevaba “algunas copitas” de más.

Es duro el oficio del arrebatador: a veces sale bien, y en otros sale mal. Lo preocupante es que el índice no desciende y sucede a cualquier hora y lugar. Un joven de 23 años le arrebató de sus brazos la cartera a una mujer de 53 años, quien justo ingresaba a su casa sobre la calle Riobamba. Minutos después, en inmediaciones de Miguel Porta y Dávila, la policía interceptó al ladrón y al menos la víctima pudo recuperar sus pertenencias.

Pero en esa misma jornada otro arrebatador tuvo mejor suerte y al anochecer logró arrancarle de las manos el celular a una mujer que hablaba mientras transitaba por la esquina de Colón y Chivilcoy, donde funciona la Escuela Secundaria 15.

Algo es algo y si bien sigue siendo mayor el número de robos de motos con respecto a las que se recuperan en una semana la policía logró secuestrar seis. Uno de los rodados fue interceptado en un operativo de identificación en Oliveira Cézar y Joaquín. V. González. El motociclista de 19 años no pudo decir de dónde había sacado el vehículo y ahí se supo que había sido sustraído el 28 de diciembre del año pasado. La causa se tramita en la Fiscalía N° 11; se iniciaron las actuaciones correspondientes mientras que al joven “se lo retó un poco” y se lo mandó para su casa pero caminando.

En otro caso “el amigo de lo ajeno” no pudo disfrutar mucho de la moto, ya que en un eficaz operativo efectuado en Javier Rivero al 1600 el personal policial logró recuperar un rodado marca Guerrero Trip 110 que tenía pedido de secuestro activo desde hacía poquitas horas. Había sido robado el día 14 de abril de este año.
Mientras tanto, otro rodado fue recuperado en Sarmiento y Ruta 1001 cuando era conducido por un “pibe” de 16 años. El vehículo presentaba pedido de secuestro; había sido robado en el año 2017. La moto fue secuestrada y el joven, entregado a sus papis.

En 25 de Mayo y Balcarce recuperaron una moto. Un joven de 27 años se trasladaba a bordo de una Corven 110 que cuando fue verificada se pudo comprobar que tenía pedido de secuestro. Al conductor se le inició una causa por encubrimiento y se lo dejó en libertad y “a gamba”.

En Santa Lucía también circulan motos de procedencia dudosa y se lo pudo establecer luego de que se interceptara un rodado para su identificación. La conducía un muchacho de 34 años y se verificó que el rodado Honda CB 190 había sido robado en San Nicolás el pasado 18 de marzo. 

Mientras tanto, en esta semana, se halló una moto abandonada en cercanías de Riobamba y la calle 35 Bis. La moto 110 de color azul con detalles blancos había sido sustraída el primer día del mes de abril pero en la ciudad de Baradero.

Por último, quienes se salvaron de milagro fueron los residentes de la Casa de Ancianos, ubicada en la manzana de Belgrano, 25 de Mayo y Alvarado. Se desconocen cuáles eran los motivos que llevaron a que dos personas dañaran una puerta trasera del predio. Seguramente pretendían ingresar a robar lo primero que tuvieran a mano, pero la valiosa intervención de una empleada del lugar hizo que el hecho no prosperara y los desconocidos visitantes tuvieron que fugarse sin poder concretar sus intenciones. Rápidamente se acercó personal de la Comisaría y hasta los Bomberos –que están enfrente– pero lo sucedido quedó como una anécdota más y un susto para la empleada que se animó y reaccionó a tiempo.

EDICION IMPRESA #1378
Miércoles 29 Agosto 2018

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