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Edición 1360
Publicado el: Miércoles, Abril 25, 2018 - 10:24
Rendición de Cuentas

El déficit 2017 supera los de Guacone

El déficit de más de 100 millones de pesos de la gestión Salazar durante el año pasado ubica al ejercicio 2017 entre los peores de la historia de la ciudad. Los aumentos de 2016 y 2017 trajeron aparejados una reducción en la cantidad de contribuyentes que mantienen sus pagos al dí

La Rendición de Cuentas del ejercicio económico 2017, la del segundo mandato del intendente Cecilio Salazar, con Mario Sánchez Negrete como secretario de Economía y Ramón Salazar como secretario de Coordinación arrojó un déficit de más de 100 millones de pesos, tal como reveló la semana pasada La Opinión.

En términos relativos, es el peor año de la historia reciente de la ciudad, por sobre los tan cuestionados de la gestión Guacone, al punto de que el porcentaje que representa ese déficit en relación a los ingresos triplica al del año que le costó la renuncia al exintendente kirchnerista.

En el Concejo Deliberante, la oposición comenzó a analizar los pormenores de un período en el que, atravesados por las elecciones legislativas en las que obtuvieron un respaldo de más del 60 por ciento de la población, los funcionarios del gobierno se excedieron en gastos. Todas las obras que se ejecutaron contaron con fondos de Nación y de Provincia, por lo tanto el dinero sólo se utilizó para financiar el municipio.

Peor que Guacone

El resultado financiero negativo de 102 millones de pesos que surge de comparar los ingresos totales percibidos con los egresos totales pagados representa el 12,65 por ciento del total del dinero que entró en las arcas municipales durante 2017.

Fueron 806 los millones que recibió por todo concepto el gobierno de Salazar. El gasto fue de 102 millones por encima de ese monto, 908 millones de pesos. El déficit es el más importante de los últimos años, al punto de que supera el descalabro económico de Guacone, al otro año de haber anunciado un supéravit de 15 millones que fue celebrado como el comienzo de “la salida del infierno”.

Desde que Mario Barbieri dejó el gobierno para ir al Congreso de la Nación, los ejercicios económicos del Municipio tuvieron déficit. Durante el año 2012, con Oscar Esperante como secretario de Economía, el resultado financiero fue de 10,8 millones abajo. En 2013, con Jorge Gil, se produjo el peor déficit la intendencia Guacone: ese resultado fue de -15,4 millones.

Uno de los años que mayor cuestionamiento recibió fue 2014. De hecho, ese ejercicio fue el que le costó, al siguiente año, la renuncia a Guacone tras la Rendición de Cuentas, la negativa al aumento de tasas del Concejo Deliberante y un sinfín de reclamos políticos y sindicales.

El resultado financiero de 2014, con Roberto Borgo al frente de la Secretaría de Economía, fue de -10,7 millones de pesos y representó el 4 por ciento del total de los ingresos disponibles por todo concepto. Es decir que el déficit de ese año fue de un tercio menor, en términos porcentuales, al de 2017.

En 2015, ya con el concejal Fabio Giovanettoni al frente del Poder Ejecutivo por la renuncia de Pablo Guacone, Borgo, que fue ratificado como secretario de Economía, bajó el déficit a 6,7 millones.
Ninguno de los ejercicios aquí analizados fue aprobado por el Concejo Deliberante. En 2015, el recientemente asumido oficialismo de Cambiemos aprovechó su mayoría para rechazar el ejercicio Giovanettoni y, en una extraña división del período, aprobar los 20 días de Salazar.

Ahora Cambiemos tiene mayoría absoluta para aprobar la Rendición de Cuentas de 2017, la más deficitaria que se recuerde en la historia local, sin mayores contratiempos que los de escuchar las críticas de la oposición.

El aumento de tasas bajó la recaudación

Del análisis de los datos que obran en el expediente elevado por el gobierno al Concejo Deliberante se desprende que las tasas tienen un porcentaje de cobrabilidad promedio del 56 por ciento, lo que implica una disminución importante respecto de 2015, el año previo a la asunción de Cecilio Salazar.

Los aumentos de 2016 y 2017 trajeron aparejados una reducción en la cantidad de contribuyentes que mantienen sus pagos al día. El incremento en el costo de vida, incluido los denominados “tarifazos”, sumaron al combo para que muchos optaran por dejar de pagar sus obligaciones para con el municipio.

Durante sus dos primeros años de mandato, Salazar logró que el Concejo Deliberante le apruebe sendos aumentos en las tasas. Reconociendo que venían retrasadas —Guacone estuvo varios años sin aprobar incrementos—, subieron de manera considerable, con cambios en las bases imponibles que dispararon los montos finales.

Sin embargo, esos incrementos —la oposición suele hablar de un promedio del 800 por ciento, aunque puede decirse que, comparando emisión 2015 con 2017 el promedio es de poco más del 300 %— no redundaron en un aumento significativo de la recaudación municipal.

Entre diciembre 2015 y diciembre 2017 sólo se duplicó el monto final percibido por tasas y derechos municipales: cuando terminó la era Guacone, en diciembre de 2015 y con el concejal Fabio Giovanettoni al frente del Poder
Ejecutivo, el dinero que había ingresado a las arcas del Estado local por tasas y derechos era de alrededor de 67 millones; en 2017, al final del segundo año de mandato de Salazar, apenas supera los 123 millones de pesos.

Los montos de emisión de tasas y derechos dan cuentas de los aumentos. Sólo para ABL, Servicios Sanitarios y Red Vial, la diferencia entre 2015 y 2017 es del 300 por ciento. Aunque lejos del promedio del que habla la oposición, el incremento de tasas es mayor al de la recaudación: en promedio, la cobrabilidad de tasas es del 56 por ciento y en 2015 era del orden del 63 por ciento, aproximadamente.

Si se compara cada uno de los principales gravámenes, se nota qué tipo de contribuyentes son los que dejaron de pagar: Alumbrado, Barrido y Limpieza pasó del 65,34 por ciento de cobrabilidad en 2015 al 50,8 en 2017; Red Vial bajó del 66,25 al 59,57 %; Servicios Sanitarios, del 65,34 al 57,77 por ciento. Esas tres tasas tuvieron un descenso promedio de ocho por ciento.

La tasa de Seguridad e higiene, que pagan empresas y comercios, en cambio, tuvo un incremento considerable: en 2015 tuvo una cobrabilidad del 48 por ciento y recaudó 4,5 millones de pesos. En 2017, la cobrabilidad aumentó al 54,15 % y la recaudación trepó a casi 22 millones de pesos.­

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Miércoles 29 Agosto 2018

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